Vie

Rat Soriano sumerge Tigomigo en las profundidades del océano para hacernos reflexionar sobre los naufragios, metáfora de destrucción y, a la vez, de vida.

La artista nos propone un recorrido a través de tres espacios diferenciados. Por un lado cinco pinturas acrílicas en las que se aprecia la violencia, el misterio y la fuerza destructora de un océano que nos engulle, como Cronos a sus hijos.

Pero la muerte no es un punto final. Nos lo recuerdan los cuatro grabados realizados con la técnica japonesa de Gyotaku, que nos susurran, con su baile delicado, las nuevas vidas silenciosas del fondo del mar.

La exposición finaliza con dos instalaciones. Un bajel descansa, vencido por las olas, en el fondo del mar. El latido de su corazón cansado ocupa el centro de la sala: le acosan algas y corales.

La segunda instalación son 90 vasos llenos de agua y 90 barcos de papel de colores. Todos los visitantes están invitados a tomar uno de ellos y escribir en su interior un aspecto negativo para hundirlo después en uno de los vasos.

Vie es un homenaje a Irene Martín.