La Costilla

compartir

03/10/201903/11/2019

Espacio «La Galeria» Centre Cultural de Terrassa
Rambla d’Ègara, 340 (Terrassa)

Horario:
De lunes a sábado de 16 a 21 h. y festivos de función.

Si el collage se hubiera convertido en el único sistema de expresión Imanol estaría esculpiendo su piedra Roseta, expresiones propias para sociedades con su gramática, con sus entonaciones, marcando ritmos y acentos, con su particular versión demótica y la traducción jeroglífica, lenguajes que propone como excluyente de los que nacen nuevas lenguas, unas ya muertas y otras por nacer, por dejarse contaminar por las forasteras. Y es en ese ansia de picapedrero por ir tallando formas con la hoja afilada de un cútter la que le ha llevado a este lenguaje de veladuras, en lo que ha llamado “La costilla”.

La propuesta que presenta nace de la necesidad de huir de la rutina de collage diario que practica desde 2014 en la que investiga todo esos universos, pero sobretodo como consecuencia de reencontrarse con la figuración tras dos años de trabajos abstractos a nivel formal. Sin embargo a nivel conceptual propone reflexionar en torno a las nuevas masculinidades, plasmar a un hombre frágil, un hombre construido en 2019, que no es más que las capas del antiguo hombre, buscándose a si mismo y a los demás en un mundo que no necesita muros, sino membranas que diferencien lo masculino de lo femenino y al mismo tiempo que no demanda que lo femenino tenga una apariencia prefijada.

Y si Dios cuando le arranca con violencia la costilla a Adán crea un hombre, otro hombre a partir del hombre que ya creó, de todos sus hijos, de todos esos hombres, un hombre frágil, hecho de retales, de recuerdos de todos esos hombres. Esta pseudo revisión bíblica comporta no sólo pensar en el individuo sino en las relaciones que se pueden crear a posterior, en las ciudades, en las relaciones de poder. Este hecho nos hace entender el tiempo como algo circular, donde aprendemos del futuro donde fuimos, para ser otro, un ser que se autoreconoce en la debilidad, en la no identidad personal como algo preponderante para su existencia sin convertirse en una masa heterogénea.

Los cuadros proponen figuras que se desdibujan, rostros que se intuyen, en los que se puede ver a través de ellos, hombres que nacen de revistas olvidadas, que nacen de otros hombres, de sus casas, del mundo creado, material en desuso que se extingue para dar vida a una nueva creación, sin ningún interés por hacer referencia al original, al mundo que le precede, a la forma concreta de donde viene y que formalmente sucede, nace, siendo hijo de las cenizas de lo mundano.

Imanol entiende el collage como una disciplina artística, sin necesidad de estar subyugada a otras, por ello la trabaja en su estado puro en la mayoría de las ocasiones, y las excepciones son una lucha interna por llevarlo, el collage, a un grado superior. Es por este motivo que lo compara constantemente y reflexiona sobre su materialización, maneras de trabajarlo y temas, de ahí la importancia de recurrir a uno de los temas fundamentales, el retrato, para revisitarlo y formalizarlo teniendo en cuenta las reglas del universo del papel impreso. Negar la importancia de la imagen de donde extrae el material le ayuda a construir los retratos, así no nos perdemos en otras formas, y le permiten trabajar de una manera tan plástica como la pintura, dibujando con las manchas de revistas olvidadas.

Los nueve retratos de La Costilla se han creado a través de la extracción de pigmento de revistas con cinta adhesiva. A partir de este pigmento, Buisán confecciona el collage sobre una superficie transparente que nos permite acercarnos a la obra desde múltiples perspectivas.

La Costilla. Exposición de Imanol Buisan comisariada por Tigomigo