Reivindicar la cultura como una bandera, como una trinchera

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Hay ocasiones en las que la realidad parece darse un descanso y dejar paso a la magia. Eso es lo que sucedió este sábado. Artistas, vecinos, poetas, artesanos, jóvenes y adultos de esta ciudad otrora industrial se unieron para defender las paredes de uno de los rincones que aún recuerdan ese pasado de vapores y obreros.

Si no queremos convertirnos en réplicas sin alma de cualquier otra gran ciudad, con sus mismas franquicias, sus grandes almacenes de idénticos aparadores, debemos defender lo que nos hace únicos: nuestra gente y nuestra historia. Y eso es precisamente el Vapor Ros. No es solo otro vapor de Lluís Muncunill hecho de ladrillo y óxido. Es sobretodo, un corazón que palpita con el teatro de Rosa, las cenas con conciencia del vegetariano, los talleres de artistas como Rosanna o Cristina y es la ilusión de los miembros de la Plataforma de Defensa del Vapor Ros que llevan meses trabajando sin promesas, con la ilusión y el esfuerzo como únicas armas, para que ese espacio de cuento se convierta en un equipamiento cultural.

El sábado presentaron su proyecto y desde Tigomigo tuvimos el honor (y la suerte) de poder acompañarles. Lo hicieron por todo lo alto: con alegría, con música, con poesía, con emoción y esfuerzo. Como deberían ser siempre todas las batallas.

Muchas veces en el círculo de la cultura se escucha que vivimos en un mundo de caínes, donde las rencillas, las envidias y los miedos pueden más que la unión indispensable para defender una trinchera tan expuesta como la nuestra. Pero lo vivido el sábado nos da un motivo más para creer en nosotros, para creer que sí, se puede, y que a veces solo es necesario soñarlo y dejar que otros nos acompañen en el mismo sueño.

Gracias. Gracias Irene, Juan Carlos y María, Taca’t. Gracias Rosa por los poemas. Gracias Rosanna, Joan Ignasi. Gracias Corralito y Tub d’Assaig, y a todos los que habéis trabajado tan duro. Gracias por hacerlo posible y por dejar que formaramos parte de ello.

Presentacio de la Plataforma de Defensa del Vapor Ros