Laberintos. Una exposición de Paulo Cacais

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Hace ahora un mes inauguramos Laberints, la primera exposición individual de Paulo en la Sala Soler i Palet de Terrassa. Fue el punto y final a meses de creatividad, nervios, insomnio y muchísima ilusión.

Desde tiempos inmemoriales nos hemos sentido atraídos por los enigmas. Lo desconocido ejerce sobre nosotros un poder de atracción magnético, oscuro y perturbador. Los laberintos convocan dos sentimientos: el miedo a lo desconocido y la necesidad de saber. Eso es precisamente lo que Paulo quería provocar en el espectador: esa extraña combinación de vértigo y seducción.

El laberinto por antonomasia es la búsqueda de uno mismo. Conocer la salida —conocer nuestros monstruos — es quizás el reto más importante al que debemos enfrentarnos. Por eso la exposición propone un viaje desde la oscuridad de las calles en las que vivimos, esa trama de cemento, soledad y encuentros, hacia la soledad de uno mismo. El punto de inflexión en el recorrido lo marca el gato de Cheshire, que nos interroga desde lo alto. Pasado su umbral ya no habrá vuelta atrás, las fotografías son más íntimas, más descarnadamente sinceras.