En la mesa con Ai Wei Wei

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  • Retrato de Ai Wei Wei
  • He Xie 2011. Ai Wei Wei
  • Map of China. Ai Wei Wei
  • Cao. Ai Wei Wei
  • Tian an men. Ai Wei Wei

El martes 5 de noviembre se inauguró la exposición On the table. Ai Wei Wei en Barcelona. Si os gusta disfrutar con tranquilidad de una exposición, sabréis de sobra que la inauguración es el peor momento para hacerlo.

Ese día es para otras cosas: dejarse ver, analizar el ambiente, sorprenderse de la cantidad de hombres altos con gafas de pasta que hay en este país y de mujeres con pintalabios rojo, y luego tomarse una copa de champán (o de zumo en nuestro caso) mientras, quizás, suene la música de un disc jockey moderno.

A veces tienes la suerte de que el artista está presente y es el momento de conocerlo, escuchar qué tiene que decirnos de su obra (o qué nos dice el comisario) y de valorar si su propuesta nos conmueve o no logramos entenderla. Lástima que esta última parte no pudiéramos disfrutarla, por razones obvias, en la inauguración de Ai Wei Wei.

Ai Wei Wei, el malabarista de la libertad

Si conocéis la obra de Ai Wei Wei sabréis que es un mago de la disidencia, un malabarista de la libertad y la censura. Actualmente en arresto domiciliario, su obra se caracteriza por la denuncia, la reivindicación y por su profundo compromiso con la realidad política y social de China.

La exposición Ai Wei Wei. On the table nos permite acercarnos a su obra a través de más de 40 fotografías, libros, audiovisuales, instalaciones y maquetas. Durante la inauguración nos siguió una letanía de murmullos de hombres trajeados: “Esta será la exposición del año”. Quizás sí, aunque a nosotros nos supo a poco. En las salas del Palau de la Virreina sólo cabe una pequeña muestra de sus instalaciones y proyectos.

Por ejemplo, de la gran exposición de la Tate Modern, Sunflower Seeds, que convirtió la Turbine Hall en un mar de semillas de pipas de gira-sol por el que se invitaba a los visitantes a caminar, a Barcelona sólo nos ha llegado un pequeño montículo enjaulado en una vitrina.

Para aquella ocasión centenares de artesanos fabricaron 150 toneladas de pipas en Jingdeshen, la capital de la porcelana. Un objeto que quizás a nosotros no nos diga mucho, pero que en China evoca a los carteles de la Revolución Cultural en los que se representaba a Mao como el sol y la población como girasoles vueltos hacia su persona. De este modo Ai Wei Wei nos invitaba a reflexionar sobre el poder del individuo (una pipa) ante la colectividad

Juegos de equívocos

Una sola sílaba. Cinco posibilidades de pronunciación. Cinco significados. El chino es un idioma que se presta a los juegos de palabras. Esta arma ha sido utilizada desde tiempos inmemorables por disidentes, creadores y artistas para lograr dobles sentidos.

Ai Wei Wei se ha sumado a esta larga tradición en muchas de sus performances e instalaciones. Precisamente una de las obras más bellas de la exposición en Barcelona es Cao: una alfombra de hierba de mármol blanco con vetas grisáceas. En ella, el artista nos invita a jugar a través del doble significado de la palabra «câo»,  hierba,  y  su casi homófona «cào»,  jódete.

Ya lo había hecho antes, en 2010, cuando el gobierno le instó a demoler su estudio en Shanghái. Ai Wei Wei convocó una fiesta para celebrarlo en la que, a pesar de su prohibición, participaron miles de personas. Durante la celebración se sirvieron 10.000 cangrejos de río en un nuevo gesto de provocación: cangrejo, «héxiè», remite a otra palabra de significado muy distinto, armonía. El número, de nuevo, también tenía un sentido simbólico: era la cifra habitual en los eslóganes políticos durante el maoísmo en las proclamas que recorrían la ciudad. “¡El presidente Mao vivirá 10.000 años!”

Compromiso social

La muestra también recoge ejemplos del claro compromiso social de Ai Wei Wei con los problemas ambientales o la lucha contra la corrupción.  En 2008 un terremoto devastó la provincia de Sichuan. Edificios antiguos resistieron los embates del seísmo mientras que centenares de escuelas quedaban reducidas a escombros debido a la corrupción y los malos materiales utilizados en su construcción.

Ai Wei Wei inició entonces una campaña de investigación para evitar que el gobierno pudiera silenciar la muerte de miles de niños. Junto con un equipo de voluntarios logró elaborar una lista con los nombres de los 5.196 fallecidos y un documental, Box Your Ears. Las fotografías del desastre, el audiovisual y las cartas de protesta enviadas al gobierno son algunas de las piezas que pueden verse en La Virreina.

Pero hay más, mucho más. Están las fotografías de sus primeros años en Nueva York, algunos  objetos alterados al más estilo Duchamp como Suitcase for Bachelor o One Man-Shoe, o la escultura Map of China realizada en madera procedente de templos de la dinastía Qing.

Si queréis descubrirlo, la exposición, Ai Wei Wei On the table podrá verse en La Virreina hasta el 1 de febrero de 2015.

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