Cuervo. Paulo Cacais

¡Empiezan los cursos en Tigomigo!

El primero es el curso de fotografía. Desde un principio tuvimos muy claro que no debía ser otro curso más de los tantos que se ofrecen en la ciudad, no en Tigomigo. Nos mueve la pasión y el arte; y en esa línea deben ir nuestros cursos.

Como fotógrafo reconozco que los aspectos técnicos de la fotografía son fundamentales para su práctica, pero tan sólo son una parte del arte fotográfico.

«Vaya mucho al cine, vea muchas obras de arte, lea mucha poesía y después en dos horas yo le enseñaré a hacer fotos.» Paco vera.

En las escuelas apenas se enseña educación visual, este problema no es atribuible a los docentes, viene de mucho tiempo atrás. Socialmente es una materia desconocida, pese a que todos hemos oído hablar del poder que tiene sobre nosotros la publicidad, o los lenguajes no verbales. Muy pocos dominan estos modelos de comunicación y, por lo tanto, juegan con ventaja.

La fotografía, como el resto de prácticas artísticas, se debe entender como lenguaje; por lo tanto han de existir: emisor, receptor, canal y mensaje. Estos serían: el fotógrafo, la persona que mira la fotografía, la imagen a través de cualquiera de los posibles soportes y… ¿el mensaje?

Un problema endémico en un medio tan popularizado como la fotografía es que suele obviarse el mensaje o sencillamente no existe.

«Para mí la relación más profunda de la fotografía es con la poesía y no con la pintura. En una poesía encuentras eso que te conmueve por una cuestión de sutilezas y en la fotografía también. Ambas cosas sugieren.» Umberto Rivas.

Hace ya unos años que suelo utilizar como ejemplo la escritura china, en ella se utilizan caracteres que, unidos, representan palabras. Imagine que uno de sus amigos aprende por observación y copia a dibujar una serie de caracteres y lo hace realmente bien. Lo suficiente como para ganarse un sobresueldo tatuando cuellos. Una noche, cerveza en mano, explica que sabe escribir en chino y hace una demostración soberbia. Sobre la hoja, con unos caracteres magníficos, nos deja escrito: zapato, mesa, árbol.

Sabemos que hay mucha gente extraña por el mundo y bastantes artistas postartísticos que defenderán fervientemente que la frase “zapato, mesa, árbol” contiene toda la poética de las profundeces cósmicas del espíritu del no-ser. Para el resto de nosotros, además de carecer de sentido, se encuentra en las antípodas de cualquier expresión literaria.

La fotografía es un lenguaje, fácilmente podemos decir zapato, mesa o árbol. Lo importante es articularlo para crear un mensaje.

A través de la fotografía se puede escribir poesía como lo hace Chema Madoz, narrativa como la de Sally Mann, reportaje al estilo de Robert Frank e incluso la propia biografía como lo ha hecho García-Alix.

Rechazamos los cursos que tan solo enseñan a utilizar la máquina y a crear bellas postales. Vamos tras la poesía. Queremos desenjaular los sentidos.